Desde tiempos remotos, son muchos los textos que se hacen eco de la existencia de un lugar donde toda nuestra memoria queda almacenada. Una especie de biblioteca que alberga no sólo nuestros pensamientos, acciones o vivencias, sino también la de todos los lugares y seres del planeta. Todo queda energéticamente grabado, como si fuera un banco de memoria cósmica, donde se hallan todas nuestras vidas pasadas, presentes y futuras. Un lugar al que podemos acceder, repleto de información valiosísima para entender nuestro paso por esta vida. El término ‘Akasha’ procede del sánscrito y su traducción remite a ‘éter’, ‘espacio’ o ‘sustancia’. En este lugar del cosmos es donde se hallarían los llamados registros o libros: una compilación de nuestra historia álmica. Desde su primer origen hasta su última vida. Un auténtico tesoro de historias que contendría también nuestra información kármica a lo largo del tiempo. Acceder a ese libro personal nos ayuda a entender muchas cosas sobre nosotros mismos. Y es que si todo es energía, tiene cierta lógica que ésta permanezca en algún lugar y pueda leerse.